sábado, 11 de marzo de 2017

Spirited Away


Hay películas que son buenas, hay películas que son muy buenas, hay películas que son totalmente espectaculares, otras son obras maestras, otras son películas malas, muy malas o terriblemente basuras. En cada película, hoy lo que cada vez más disfrutamos va mucho dependiendo en el gusto de la persona. Algunos nos encantan las buenas historias, otros prefieren ver la deslumbrante actuación de las personas, otros les encanta mucho los efectos visuales, y otros prefieren ver cosas innovadoras y originales.

A más de 120 años de la invención del cine, y de la pantalla grande en general, se ha cambiado muchísimo la formula. El cine fue evolucionando por etapas, y el cambio fue constante. Las películas con audio, con lenguaje, el soundtrack, el habla, los efectos visuales, etc... etc... El cine, para muchos puede ser considerado, una de las formas de entretenimiento más efectivas de hoy en día. Pero también, por muchos expertos, es considerada lo que llamamos el Séptimo Arte.

Yo no sabría describir perfectamente que es lo que significa el cine para mí. He visto muchas obras maestras cineastas, que hasta el día de hoy permanecerían en mi vida. Pero realmente, yo solía llamar arte a otras cosas, como la pintura, la música, y otras cosas... Nunca a una película.

Y recordando, la consideración de llamarle al cine el Séptimo arte, me estaba empezando a parecer un poco sosa y exagerada. No sé por qué, pero me parecía.

Todo cambió cuando esta cinta llegó a mis ojos.

Normalmente una película para mí, para que sea una obra maestra, tiene todo que ser bueno, único, original y creativo. Y tiene que tener mucha inspiración, mucha maestría al hacer una cinta.

Pero El Viaje de Chihiro es sinceramente, otra cosa. Es un tema aparte. 

Lanzada en el 2001 en Japón, y dirigida por el mítico y legendario Hayao Miyazaki, y por el fabuloso y aclamado Studio Ghibili. El Viaje de Chihiro no solo se convirtió en una cinta popular dentro del mundo de la animación, está considerada por muchísimos, y por mí, una de las películas más absorbentes y más espectaculares de la historia.

Studio Ghibili siempre fue de hacer cintas fenomenales, antes de esta película han tenido a la cruda La Tumba de las Luciérnagas, o la naturalista Princesa Mononoke, y cada una de estas películas han sido únicas y muy diferentes en comparación. La creatividad, el diseño, la originalidad y la maestría son puntos fuertes en Studio Ghibili, y esto, ya aplicado a las cosas raras que suceden en Japón, le dan un punto de creatividad sumamente desarrollado sin llegar a ser cruelmente bizarro o surrealista.

Pero con El Viaje de Chihiro, realmente, sobre explotaron esta técnica. Recuerdan aquello que les dije de que considerar al Cine un Séptimo Arte me parecía un poco exagerado? 

Ahora encontré la razón, ahora encontré la respuesta. Esta película, hasta ahora, si bien, no es la mejor película que se haya hecho, sí que es la mejor y más completa definición de decirle Séptimo Arte a las películas. Pero por qué? Ya te diré mis razones.

La historia de la película, puede ser un poco sosa y poco interesante al principio. Chihiro, una vaga y perezosa niña, con sus padres, viajan a un pueblo en donde se encuentra presuntamente abandonado. La niña, anda con muchas ganas de irse, pero los padres no parecen hacerle caso, sin embargo, parece que andan hipnotizados por una fuerza extraña. 
Los mismos encuentran un montón de comida dentro del pueblo, y sin pedir permiso (Aunque no había nadie allí), empiezan a comer sin parar. Chihiro, por su parte, va a averiguar lo que pasa en otras partes del pueblo.
Al encontrar un castillo, se encuentra con un chico, que le advierte que tiene que salir lo más pronto posible del lugar. Sin embargo, todo se oscurece y unos fantasmas aparecen, aunque siendo inofensivos. Chihiro, asustada, busca a sus padres, y sorpresivamente, ellos se habían convertido en cerdos, debido a que la comida, supuestamente tenía un hechizo que los convertía en animales. El objetivo ahora de Chihiro? Romper el hechizo y salir de allí, de una vez por todas.

Como ven, la historia no es nada del otro mundo. Tiene un desarrollo lento, y un poco soso. Pero ahora, yendo al grano, que es lo que hace a Chihiro tan especial? Tan emotiva? Tan envolvente, tan llamativa, pero sobre todo, tan artística y maestra?

Su maldita, hipnotizante y perfecta animación.

No se necesita gastar un presupuesto gigante, no se necesita gastar millones de dólares en efectos especiales a lo Michael Bay para hacer un espectáculo visual como lo hace esta película. El mejor diseño, y la mejor animación de la historia, punto y aparte.

Ese mundo en el que Chihiro anda metida, es lo que defino como arte. Jamás he visto un mundo tan hipnotizante, único, original y sumamente creativo como lo es eso. El diseño de cada personaje, el clima, los escenarios, las puertas. Todo... TODO. No hay nada más artístico que eso. Pues cada escena y cada momento visual que pasa Chihiro en el mundo lleno de extraños personajes es como para colgar cada uno de esos en diferentes cuadros, y venderlos a un precio alto, o bien, teniéndolos en tu casa, sabiendo tu apasionante amor por el arte. 

Y esa es la magia de la película, porque si bien, el desarrollo de la trama es muy lento, se aprovecha de manera perfecta y magistral ese desarrollo lento, poniendo un espectáculo visual que te deja con muchas más ganas de seguir viendo y de que nunca termine nada de eso. Incluso en los momentos muchísimos más raros, como el del Bebé Gigante.
Es totalmente obvio, que esta película fue inspirada por las grandiosas pinturas japonesas, como los yokai, que son la principal influencia de los espíritus de la trama.

Y cuando la película termina, te hace sentir como que si esas maravillas artísticas que viste, o que la protagonista ve, fue todo una alusión o simplemente un sueño (Aunque realmente, no está nada claro, pero no es importante tampoco), como que si te sintieras realmente como Chihiro vivió esa aventura. Esa magia fuerte e increíble.

Realmente una aventura única, original, y realmente, una verdadera cinta del Séptimo Arte. Es por esta película, que amo el cine, y ahora, si realmente, siento la razón por la cual el cine está considerado como un arte, y no como una simple forma de entretenimiento. Realmente, amo que la mayoría de mis conocidos y compañeros se hayan maravillado con esta película, pues no es una cinta que realmente lleguen a pasar seguidamente por la TV, pero cada vez que la pasan, uno no puede dejar de mirarla y quedarse pegada a la pantalla por más de 120 minutos. 

Si dices que te fascina el cine, y nunca viste esta película, realmente estás cometiendo una mentira gigante. No dudes ni un segundo en mirar esta película. Increíble, e infinitamente recomendable por los cielos.

Calificación: 10/10



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